(300) Days of Belgium

Y de hecho son 307.

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Cuatro meses. Y también, el último día del 2010, así que aprovechemos para hacer una recapitulación de lo bueno y malo y francamente interesante que fue.

Y bueno, yo en el 2010 me gradué. Me vine a Bélgica. Eso es lo obvio, lo evidente, las razones por las que puedo decir que fue ‘el año de los cambios’ sin explicar gran cosa y nadie me va a preguntar, porque se imaginarán que es por eso. Pero la verdad es que, sí, fueron eventos importantes, evidentemente que en veinte años cuando piense en el 2010, en eso es en lo que voy a pensar.

Pero la cuestión no va, ni remotamente, por ahí. En Twitter lo dije: Habiendo considerado todo, digamos que el 2010 fue, un buen comienzo. Y desde aquí espero que el 2011 le siga la cuestión. Porque las cosas no han hecho que empezar. Porque pienso en dónde estaba a esta hora hace un año (no físicamente: físicamente estaba en un avión. Me refiero a emocionalmente, mentalmente, psicosocialmente), y no se imaginan, cuántas cosas han cambiado.

¿Que si hay cosas de las que me arrepiento? Sí, un par. Pero a final de cuentas… a final de cuentas ha sido mi mejor año, porque ha sido el primer año en que he podido sentirme yo misma, con todo lo que ello implica; ha sido el primer año que empezó bien y terminó mejor; y francamente, ha sido un año genial gracias a ciertas personas, ciertas personas que se metieron en mi vida como si siempre hubieran tenido ahí su espacio; gracias a personas que no conozco bien pero que hicieron que el año fuese… impredecible; y gracias a las personas que llevaban rato ahí, que no me decepcionaron, y más bien, superaron mis expectativas.

Así que bueno, sin más, feliz fin de año. 2011, ven y sorpréndeme.

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Written by Chronically Retold

diciembre 31, 2010 at 2:06 pm

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Lunes, de vacaciones.

Ya pasé el 24 de diciembre, el 31 es este viernes, y la mitad de mi estadía en Bélgica se aproxima a una rapidez impresionante. Pero por lo pronto, estos han sido unos días extraños; yo le echo la culpa a la Navidad, o más bien a fin de año, porque para mí el 31 siempre ha sido más importante que el 24. El caso es que… el caso es que me han pasado muchas cosas por la cabeza, y no son ni siquiera el tipo de cosas que me dan ganas de volver, o que me las quitan, son simplemente cosas que están ahí.

Ayer vi una película, que ya tenía en el radar hacía tiempo, pero hace poco me la volvieron a recomendar así que finalmente me decidí a verla: Imagine Me & You, con Piper Perabo y Lena Headey. Me encantó. Digamos que, como todas las películas de su estilo, es un poco anvilicious, pero es un detalle que con un poco de buena voluntad puede ignorarse, y he visto peores en ese sentido. Pero el caso es que, ya es una de mis películas favoritas, incluso lloré un poco de vez en cuando. 100% recomendada.

Written by Chronically Retold

diciembre 27, 2010 at 12:32 pm

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(Miércoles.)

Siempre he sabido que la motivación es una cosa de una importancia elevadísima.

Simplemente lo sé, porque es la historia de mi vida, en todos los aspectos: con los trabajos del colegio, con los regalos, con los dibujos; si no hay motivación, no hay forma ni manera de que empiece a hacer las cosas hasta que son absolutamente necesarias, y si nunca llegan a serlo, pues no las hago, así de simple.

Por otra parte, cuando la hay, te encuentras en el medio de las cosas antes siquiera de darte cuenta que empezaste. El otro día, por primera vez en unos cuatro o cinco meses, me planché el pelo. Hoy pasé un buen rato arreglándome las cejas, después de más o menos tres meses de no salir de “la intención” de hacerlo.

Como dije, la motivación es una cosa seria.

Lo peor es que no sé exactamente cuál es el punto.

Written by Chronically Retold

diciembre 22, 2010 at 4:39 pm

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Sábado.

Condiciones actuales: CONGELADA. Hojas de francés y física frente a mí. Sin la más mínima intención de estudiar.

Temperatura actual, en esa cosa que se llama ‘afuera’ y con la que no quiero tener nada que ver ahorita: 0°C.

Wow, varias cosas han pasado desde la última vez que escribí. Y como ahora tengo un journal, en el que sí escribo todos los días, pues como que dreno un poco y me olvido de que tengo esto aquí. Aunque por lo menos, en el journal no escribo cada vez que me dan ganas, sino en la noche cuando ya me voy a acostar, así que por lo menos tengo eso para escribir aquí.

Cada vez me familiarizo más con Bruselas, si bien aún no soy del todo capaz de caminar sin perderme, ya comienzo a reconocer los sitios y hay algunos a los que ya sé llegar, como la Embajada de Venezuela o el Ministerio de Asuntos Extranjeros (¿se notan mucho, los motivos de mis visitas a Bruselas?). En los sitios a los que ya sé llegar, no está incluida la Gare Central, la estación de tren de la que SIEMPRE salgo y a la que nunca sé volver. El miércoles estaba intentando regresar a ella (en realidad, lo que hacía era dar vueltas entre la Place De Brouckère y la Place de la Bourse) cuando escucho una muchacha que le está preguntando a una señora, en inglés, por direcciones para llegar a la ya mencionada estación. Yo me acerco y digo que también la estoy buscando; la señora me explica a mí, en francés, unas direcciones muy enredadas que estoy segura no eran la manera más simple de llegar (ya estoy segura, viendo el mapa encontré una manera bien sencilla – y no sólo sencilla en el mapa, la visualizo con mis conocimientos de Bruselas), y bueno, a final de cuentas que agarramos camino las dos vía la estación. Resulta que voy a empezar a creerme la teoría de los seis grados de separación, con la diferencia de que cuando estás en Bélgica llegan como mucho a tres: porque fíjense, que Bélgica es como Maracaibo, no puedes salir sin encontrarte a alguien, y todo el mundo se conoce en esta vaina. Resulta que la muchacha es de Nueva York, y está de intercambio con el Rotary, en Flandes (¿se dice así en español? como es un nombre que sólo utilizo en francés, ni idea). En la zona flamenca, pues. Bélgica: el país donde el 20% de la población está constituida de estudiantes de intercambio.

El caso es que caminamos y caminamos y en vez de llegar a la Gare Central, llegamos a la Gare de Midi, y una estación de tren es tan buena como cualquiera otra, pero para que se den cuenta de lo perdidas que estábamos les voy a poner un mapa de Bruselas aquí:

Y bueno, estábamos en algún lado entre el punto fucsia y el punto salmón, queríamos llegar al punto morado que tiene la A, y terminamos en el naranja que está abajo.

Written by Chronically Retold

diciembre 4, 2010 at 4:36 pm

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(Martes. Ya han pasado tres meses.)

No, no hallo cómo explicarlo. No hay manera. Es el sentimiento más, más, más bizarro del mundo. Tan bizarro que ni siquiera llego a ponerle un nombre, ni a nada.

Me compré un journal. Y el vestido que me pondré en Navidad. Y una bufanda. Y un celular.

Estoy esperando un mensaje. Hasta que me llegue no estaré tranquila. Ya simplemente necesito una respuesta, sea la que sea.

Pero las cosas son distintas, más distintas de lo que creí.

En fin.

Vi la nieve, por primera vez en mi vida.

Written by Chronically Retold

noviembre 30, 2010 at 4:19 pm

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Ayer encontré un poema, que me fascinó. Se llama ‘Les passantes’ (Las pasantes) de Antoine Pol, es un poco largo así que aquí mi intento a una traducción de las últimas tres estrofas (no conseguí ninguna clase de traducción en internet, aquí está el original en francés, evidentemente mucho mejor):

Queridas imágenes percibidas
Esperanzas de un día perdidas
Caerán mañana en el olvido —
Por poco que la felicidad sobrevenga
Es raro cuando uno se acuerda
De los episodios del camino.

Pero si uno ha perdido su vida
Piensa, con algo de melancolía
En todas las alegrías que intuyó —
En los besos que no osó robar
En los corazones que deben esperar
En los ojos que más nunca vio.

Entonces, en las noches de ociosidad
Poblando entera su soledad
Los fantasmas del recuerdo están —
Y llora los labios ausentes
De todas las bellas pasantes
Que no ha sabido guardar.

Cambiando el tema, aparentemente hay una venezolana, que vive unas cuantas calles más allá, que lleva 20 años viviendo aquí en este pueblo. Nada más he hablado con ella una vez al teléfono y la impresión que me da es de alguien que no tiene mucho en la cabeza y que no me caería muy bien. Y sin embargo, no puedo pensar en nada que haya dicho que pudiera darme esa impresión. (Sí, yo sé, yo nunca dije que yo fuera una persona agradable). De todas formas es bueno saber que podré comer hallacas en diciembre; incluso me invitó al día que las van a preparar y como me describió el asunto fue ‘hacer las hallacas y poner música y bailar y tomar ron’. Muy venezolano indeed.

Todos los días son algo diferente que no vale la pena intentar explicar.

Written by Chronically Retold

noviembre 23, 2010 at 6:28 pm

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(O un review muy personal, que no es review en lo absoluto, de HP7:I)

Y me pasó, casi al pie de la letra.

Qué importa si me da la impresión de que no pega con las otras películas, qué importa si en la sexta quemaron la Madriguera y aquí está intacta (como debería estarlo). Qué importa si la vi en francés porque justamente las últimas entradas para la versión en inglés las compraron los dos que tenía delante en la fila. Qué importa.

HARRY POTTER AND THE DEATHLY HALLOWS: PART I, es la mejor, de las mejores.

Yo no hice countdown, y ni siquiera pensaba que la iría a ver en fin de semana de estreno. Lo sé, soy una mala fanática.

Pero el caso es que fui, porque iba a estar en Bruselas y decidí aprovechar. La razón por la cual iba a estar en Bruselas fue un desastre, entre que mi tren se retrasó y después no llegué y otro poco de cosas, básicamente tengo que ir por lo menos tres veces más. Pero vi Harry Potter. La sala de cine en que la vi era enorme, enorme enorme enorme (listo, es esa de ahí al lado). Y yo nunca voy a entender cómo, siendo fin de semana de estreno, llegando cinco minutos antes de la función, quedaban tantas entradas. No es que me queje, pero a mí me parecía imposible.

Desde que comenzó me empezó a dar la loquera. En varias ocasiones me dio la lloraderita.

Aunque no esté en el libro, me fascinó la escena, donde Harry se pone a bailar con Hermione. Me pareció tan, tan perfecta, estaba sonriendo como estúpida y dios. Por una vez en la vida Emma Watson no me provocó ningún sentimiento de odiosidad, no sé si era el doblaje en francés pero estuve total y completamente en paz con ella.

Lo único es que, la vi con alguien que no tiene cultura potterística. No es lo mismo. Por eso me pasó lo de la imagen de arriba, cuando la película empezaba yo a lo ‘Putain…’ entrando casi en crisis de nervios, y ella ‘¿Qué pasa?’ y yo, ‘Nada, que es Harry Potter y se termina y ES HARRY POTTER’ y se quedó sin entender. Hubiera dado lo que fuera por estar con mis amigas mías de mi casa.

Es la mejor de las siete hasta ahora.

Esperemos que la Parte II sea mejor. Hay tantas cosas en la Parte II y si no ponen siquiera algo de la resistencia en Hogwarts voy a estar muy muy enojada.

Otra cosa es que no reconocí a Grindelwald, después fue que me acordé que es el fulanito este de Johaaaaaaannaaa pero cuando lo vi en la película no me vino a la cabeza. Estoy ansiosa de ver qué hacen con él y Dumbledore, eso sin dudarlo un momento.

En fin, es la mejor. La mejor de verdad. La mejor como película y como adaptación. Se la comieron, están cerrando con broche de oro de verdad.

HARRY :’)

Written by Chronically Retold

noviembre 20, 2010 at 11:27 am

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